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No sabía muy bien cómo comenzar este post, pero a modo de introducción lo mejor sería contando en qué consiste exactamente una feria como esta. Lo digo alentado por los comentarios de parte del público general que acude a las representaciones sin conocer exactamente lo que suponen este tipo de encuentros para un sector como este y por supuesto para una ciudad como Albacete. Nada mejor que las palabras del propio Antonio Campos en RNE para aclararlo: “Es un vaso comunicante entre comunidades en el que enseñamos nuestros espectáculos para que gestores de otros municipios te conozcan. Mi objetivo es que de aquí salgan contratos para que las compañías tengan para el año que viene un mayor número de actuaciones”. Queda claro pues que tiene un ánimo eminentemente comercial, aunque abierto también al público general que puede disfrutar de estas intensas jornadas escénicas en primera persona e incluso por primera vez los escolares de diferentes centros de la región. Por las calles de Albacete se destila desde que lo pisas “aroma de feria”. La ciudad pone los motores en marcha para recibir a los cientos de profesionales (distribuidores, productores, actores, directores, equipos técnicos, periodistas, gestores culturales, directores de teatros de toda España…) que además de disfrutar de las artes vivas pernoctan en los hoteles de la ciudad, comen en sus restaurantes y descubren los encantos turístico de la zona.

 

La primera jornada estuvo marcada por la inauguración que después del acto institucional correspondiente contó con una  compañía de largo recorrido como Teatro del Temple. Así, el Teatro Circo de Albacete bullía entre risas en la tarde del martes. Sobre el escenario, el texto de José Luis Esteban, con reconocimiento reciente incluido como recalcó Antonio Campos en el acto de apertura de la Feria, cobró vida en estos personajes herederos del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha. Los habitantes de “un lugar de La Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme” ven como El Toboso, que si mentó el ilustre Cervantes en su novela, consiguió un reclamo turismo incontestable mientras ellos, pobres infelices, se quedaron sin nada. De repente, surge una oportunidad para la localidad que les hace conectar con sus orígenes cervantinos. Así, los veremos en nuestra imaginación a lomos de un imaginario Rocinante con tal de conseguir “un sueño imposible” como rezaba el musical basado en la novela inmortal. De repente, el público se desata en carcajadas al recordar que en el fondo -como hiciera Berlanga mucho después y del que de alguna forma se impregna esta obra consciente o inconscientemente por momentos-las pasiones humanas son y seguirán siendo las mismas. Bendita comedia, bendito Cervantes y estos cómicos de la legua con nombre propio que le emulan: Teatro del Temple.

 

Y si la mayor herencia que nos gustaría tener en nuestra vida fuera la lluvia, ¿Se imaginan unas calles vacías tras un gran apagón tras el que nada volverá a ser igual? Pues eso es precisamente lo que plantea Herederás la lluvia, una suerte de Esperando a Godot pasado por el filtro artístico de IMPREBÍS, uno de los platos fuertes de la primera jornada de la Feria. Parece que es el momento idóneo para poner en escena esta historia que afortunadamente comienza a girar y que desde la compañía como me recalcaba su director, Santiago Sánchez, esperan que pronto algún teatro público de Madrid les programe en alguno de sus espacios. Claro, no todos los espectáculos son susceptibles de entrar en teatros “comerciales” y ello me viene muy bien a colación de lo que comentaba el propio Antonio Campos sobre la ausencia de esos espectáculos de relumbrón que no se verán en la Feria: “Los famosos tienen la taquilla vendida, pero no son el sustento del teatro. Lo hacemos las compañías que llevamos la literatura oral a todos los pueblos”. Desde luego, entre esas compañías se encuentros los valencianos IMPREBÍS que montaje a montaje no dejan de evolucionar, sorprender y emocionar al público. Sobre el escenario dos titanes de la escena, dos cómicos de la legua que comparten nombre, Carles (Montoliu y Castillo) esperan a su particular Godot, una lluvia sin nombre que podría identificarse con ese anhelo que sentimos cuando en marzo del año pasado nos quitaron todo eso tan sencillo que teníamos y que no habíamos sabido valorar hasta entonces. A los dos intérpretes en escena se suma el talento musical y creativo de Víctor Lucas que desde hace unos años es ya un miembro más por derecho propio de esta compañía que es siempre un seguro de rigor artístico. Ojalá que la Feria les sirva como altavoz para que el montaje encuentre su lugar en Madrid también como pedía su director. Precisamente, el objetivo de la Feria es llamar la atención de los programadores ante joyas como las que pudimos disfrutar ayer y que se seguirán sucediendo en días posteriores.

 

El primer día de Feria estuvo además marcada por diferentes espectáculos que demostraron la versatilidad de la misma. La Plaza del Altozano se convirtió en un espacio de reflexión con Maletas de la Tierra, el Centro Cultural La Asunción conectó con nuestras raíces con Roda y BLU sentó la semilla del público infantil en la Casa de Cultura José Saramago.

Carlos Rivera Diaz
desdemibutaca